Vaciados y vaciadores

Cuando comenzó a popularizarse la idea de la España vacía a raíz de la publicación del libro de Sergio del Molino, parecía que se iba a tomar conciencia del abandono histórico del interior de nuestro país y de los estragos que causó “El gran trauma” del exilio interior. También surgió la esperanza de que, quizás, se iba a compensar una vieja herida a esas zonas que fueron olvidadas en los tímidos procesos de modernización en nuestro país. La esperada compensación suponía la histórica asignatura pendiente, la vieja herida de la desigualdad territorial, la deuda histórica con las comunidades desangradas por el abandono y la emigración. En su lugar se ha impuesto un relato interesado que mezcla cierta nostalgia del pasado, un ruralismo mitificador, una irritante e inofensiva jerga burocrática y, sobre todo, una clamorosa ausencia sobre quienes fueron los vaciadores y beneficiarios del vaciado. Al parecer, nadie es responsable ni se ha favorecido del desmantelamiento del ferrocarril convencional, de la reconversión agraria o de la fuga del ahorro ni hacia donde se dirigió ese ahorro.. También sorprende la marginalidad de la agricultura y de la industria en el conjunto de propuestas de los unos y los otros que dicen combatir la despoblación rural. Y lo que explica en el fondo esta concepción del problema de la desigualdad territorial y de dichas ausencias en el relato, es una frase que persiste en la mayoría de los conflictos sociales que han sacudido el mundo rural desde hace algunos años: “El medio rural le sobra al capital”. Y, al parecer, también a los políticos que dicen no estar con el capital.

En nuestra tierra, este análisis constata que todos los indicadores sociológicos y de futuro apuntan con claridad a que los que deciden sobre lo verdaderamente importante, han asignado a Castilla y León tres funciones: absorber los residuos de las grandes urbes, entregar los recursos naturales a las multinacionales para proyectos de megaminería y acoger macrogranjas. Nos queda en positivo ofrecer nuestro patrimonio histórico y paisajístico con sus rutas de senderismo a los turistas y la inversión pública en algunos polígonos de pequeñas empresas de mantenimiento y servicios en las 2 ó 3 provincias elegidas por el centralismo vallisoletano (en 2018, la Junta de CyL dejó sin ejecutar en la provincia de Ávila 8 millones de € mientras en Burgos y Valladolid invirtió hasta un 10% más de lo presupuestado. En los 4 últimos años se dejaron sin ejecutar 366 millones en la Comunidad Autónoma). Y un par de interrogantes de carácter comarcal: ¿Quién vació de arena el rio Corneja cuyas consecuencias contribuyeron decisivamente a bajar el nivel freático de la vega en más de 2 metros?. Empresas de construcción de la zona y otras que llegaban de hasta 100km ante la pasividad de los ayuntamientos y vecinos del valle. ¿Quién negó el permiso a un proyecto de desarrollo industrial en Piedrahíta apoyado por la Unión Europea que incluso ya había depositado un millón de euros en el banco para dicho objetivo? El Ayuntamiento de Piedrahíta. La lista de vaciadores incluye a las élites locales. Públicas y privadas ¿Quiénes son los vaciadores?.  

Ante este panorama, la ciudadanía de la “España abandonada” no se debería dejar arrastrar por sensibilerías sutiles y tentaciones de vuelta a “lo de antes”, de un asomo de nostalgia y mucho menos a la tediosa y repetitiva promoción de una nueva hornada de “representantes” políticos que van a repetir las mismas y peores recetas que los anteriores pues ya lo afirman sin ningún rubor.

Por todo ello, visto un largo período histórico de abandono y la clara intención de los gobiernos persistiendo en más de lo mismo, si el mundo rural no se organiza creando un movimiento capaz de integrar lo social, lo ecológico, la defensa del territorio y abordando las causas y causantes de su abandono, estará condenado a convertirse a corto plazo en tierra de sacrificio.

1 comentario en «Vaciados y vaciadores»

  1. Maravillosa y triste reflexión. Muchas gracias Jose Luis por esta publicación, comparto cada palabra. Qué tristeza que no se valore más la riqueza más importante… LA NATURALEZA

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad